La Reestructuración del Ser

" La vida es un continuo recomponer cristales rotos"

Esta frase la escuché hace mucho tiempo y la rescató ahora de mi memoria para que me ayudé expresar lo que veo a mi alrededor... separaciones, depresión, alejamiento padres-hijos, proyectos truncados, desperanza, miedo, confusión...en definitiva...cristales rotos.
Pero por otro lado, también veo una fuerza vital impresionante que te lleva a decir ...sigo con mi vida ..más allá de las fuerzas que uno mismo creía tener...y en ese ..no me rindo...hace que te recompongas otra vez..y la vida sigue...
Aunque siempre quedan huellas y a veces es necesario una reestructuración más profunda y  cubrir  esos huecos vacíos que aún nos queda...
En este punto me veo ahora,  ayudando a esa reestructuración del ser, desde mi profesión de psicóloga tanto a nivel individual como mediante la terapia paralela padres-hijos.
Con el tiempo nos hemos roto y recompuesto tantas veces que ya ni nos conocemos a nosotros mismos. Hemos perdido parte de nuestra esencia y nos hemos olvidado de que somos frágiles....no podemos con todo y es normal...porque somos humanos..no podemos permitir que nos den tantos golpes, y debemos tener cuidado con las experiencias que decidimos aguantar y por cuánto tiempo...antes de que nos volvamos a romper otra vez...
Creo que reconocer nuestra fragilidad nos hace fuertes porque nos hace ser realistas con nuestra esencia y actuar conforme a ello. Y en este "darse cuenta" y "despertar" nos volvemos lo que realmente somos...humanos, no robots y nos hace valorar lo que realmente tenemos....VIDA.


Si somos conscientes de que tenemos una vida, estamos obligados a hacer algo con ella....VIVIR y ser FELICES.

Negociar con Nuestros Hijos

  Para mantener una buena relación en el hogar, sin por ello renunciar al cumplimiento de las normas y al respeto a los distintos intereses de todos los miembros de la unidad familiar, muchas veces hay que negociar.La negociación consiste en llegar a acuerdos compartidos, manteniendo una buena relación con los otros. Para ello, hay que tener en cuenta:


-Sentarse a negociar; no se debe negociar mientras se hace otra cosa; hay que dedicar tiempo y atención.
-Poner en común los intereses de cada uno; pedir que argumenten sus demandan y luego lo haremos nosotros. Hay que escuchar atentamente y sin interrumpir.
-Definir los puntos en los que no se están de acuerdo.
-No intentar hacer trampas. Hay que expresar con sinceridad y claridad, lo que se puede ofrecer;
Indicar cuál es el límite máximo, por encima del cual no se puede ceder y cuál es el límite mínimo que se mantendrá incluso aunque no haya acuerdo.
-De igual forma, hay que pedir al chico que indique que es lo que está dispuesto a hacer a cambio.
-Si no te satisfacen las ofertas, sugerir otras.
-Negociar el acuerdo, ambas partes tienen que ceder.
-Antes de terminar la conversación, hacer un resumen de lo acordado.

Una vez establecido el acuerdo, hay que estar atento al cumplimiento de las condiciones.
Si no cumple su parte hay que suprimir los refuerzos concedidos. Igualmente, si no hay acuerdo, habrá que fijar la norma en función del mínimo que se ofreció en la negociación.

Ello debe quedar claro y, en caso de no cumplirse, se tendrá que recurrir a suprimir otros refuerzos o al castigo. En este caso, hay que tener en cuenta que:
- La consecuencia debe producirse lo más próxima posible a la acción incorrecta.
- Hay que dejar claro por qué se suprimen los refuerzos o por qué se les castiga.
- Hay que explicar que tiene que hacer para recuperarlos o para que el castigo termine.
- Tiene que quedar patente que siempre vas a estar abierto al diálogo y a volver a negociar las condiciones.
- Y lo más importante: como siempre, todo con mucho cariño, mucho respeto y mucho sentido común.





La Dependencia Emocional


La Dependencia Emocional es una adicción hacia otra persona, generalmente la pareja. Cuando uno sufre dependencia, genera una necesidad desmesurada del otro, renunciando así a su libertad y empezando un camino de lo más tortuoso y desagradable, en que por cada minuto de falsa felicidad, derramamos litros y litros de lágrimas.
En todos las personas que sufren Dependencia Emocional, los síntomas son muy, muy parecidos.


Síntomas de la Dependencia

-Necesitar al otro
-Exigirle al otro que me dé más muestras de que está enamorado de mi, ya que si no, ya interpreto que “no soy importante para él” “que no me quiere”.
-Deseo de que en todo momento quiera estar conmigo, que me haga sentir constantemente que “soy su prioridad”, aunque a menudo, por la manera de ser del otro, no lo voy a sentir.
- Generar una gran necesidad de Control absoluto del otro ( y ésto lleva a discusiones en la relación)
-Dejar de ser yo, de comportarme de acuerdo con mi personalidad, para gustarle más al otro, para asegurarme de que el otro me siga eligiendo y no me deje. Incluso puedo llegar a hacer cosas que jamás me habria imaginado que iba a hacer (cosas incluso degradantes para mi) con tal de no perderle.
- Sentir un terrible pánico a que el otro me abandone.
-Se van dejando amigos de lado, seres queridos...ya que el mundo gira totalmente en torno a él, nos vamos aislando con el otro. Aunque el otro, a menudo, sigue con su vida de amigos y demás.
-Él se convierte en el centro de nuestra vida, de nuestros pensamientos y de nuestras preocupaciones. Nuestros problemas siempre giran entorno a esa persona.
-La relación nos genera ansiedad, no dormimos bien por las noches, a menudo tenemos ganas de llorar desconsoladamente y sintiendo una gran impotencia por la misma situación.
-Nos damos cuenta que estamos estancados, y aun así seguimos luchando.
-Acostumbran a ser relaciones en las que hay rupturas reiteradas y reiteradas reconciliaciones, siempre volviendo con los mismos propósitos de cambio una y otra vez, una y otra vez...aunque por supuesto, no cambie nada.
- A la persona dependiente, en realidad no le gusta cómo es el otro, ya que le hace sufrir mucho por su manera de ser y comportarse, por su personalidad...pero aun así no quiere dejar de luchar. Su vida se ha convertido en eso, una lucha que nos va marchitando, quitando la ilusión, nos va haciendo invisibles y a veces incluso nos enferma.
- Es probable que la persona dependiente tenga alguien con quién se desahoga explicándole lo que siente, pero se da cuenta que le cuenta una y otra vez la misma historia, tantas veces que en algún momento de lucidez toma conciencia de que aquello no funciona, pero se tapan los ojos y vuelven a intentarlo.




La Tolerancia

El Rey Moribundo


Un rey moribundo lloraba en su lecho porque no encontraba el sucesor idóneo para heredar la corona.
Uno de los sabios del reino le ofreció la solución: el rey más hábil es el más tolerante con sus súbditos.
Su majestad se quedó pensativo ante tal muestra de sabiduría y le preguntó: ¿Cómo podré averiguar quién es el más tolerante de todo mi pueblo?
“Decreta reunir a todas las familias del reino e investiga quien es el más indulgente con el hermano”- le respondió el erudito.
“Si en verdad lo encuentras, nómbrale rey. Al que sea capaz de aceptar al hermano con quien convive y mantiene rivalidad por el amor paternal, le será más fácil respetar al prójimo.
Si no es capaz de aceptar al hermano con quien convive y mantiene rivalidad por el amor paternal, le será más fácil respetar al prójimo.
Si no es capaz de tolerar a su familia, jamás sabrá estar en paz con el vecino, extranjero o enemigo”.
El rey siguió el inteligente consejo del viejo sabio, eligiendo de esta forma al mejor soberano que tuvo jamás su pueblo.
En la fábula de este capítulo se contempla la premisa de que una persona tolerante es la que sabe vivir respetando los derechos del prójimo en su vida diaria.


La persona tolerante tendrá más capacidad para poder llegar a acuerdos con los que le plantean problemas, no opinan igual que él o mantienen diferentes costumbres.

Diez Reglas para Hacer Frente al Pánico

1-Recuerde que las sensaciones no son más que una exageración de las reacciones corporales normales al estrés.
2-No son, en absoluto, perjudiciales ni peligrosas, solamente desagradables. No sucederá nada peor.
3-Deje de aumentar el pánico con pensamientos atemorizantes sobre lo que está sucediendo y adónde podría conducir
4-Observe lo que está sucediendo realmente en su cuerpo justamente ahora, no lo que usted teme que pudiera pasar.
5-Espere y de tiempo al miedo para que se pase. No luche en contra de él ni huya de él. Simplemente acéptelo.
6- Observe que cuando usted deja de aumentarlo con pensamientos atemorizantes, el miedo comienza a desaparecer por sí mismo.
7- Recuerde que el objetivo principal de la práctica, es aprender cómo afrontar el miedo-sin evitarlo-. Por lo tanto, esta es una oportunidad para progresar.
8- Piense en el progreso que ha hecho hasta ahora, a pesar de todas las dificultades. Piense en lo satisfecho que estará cuando lo consiga esta vez.
9-Cuando comience a sentirse mejor, mire a su alrededor y empiece a planear qué va a hacer a continuación.
10- Cuando esté preparado para continuar, comience de forma tranquila, relajada. No hay necesidad de esfuerzo ni prisas.





Pautas de Actuación para Padres con un Niño Hiperactivo

-Establecer unas normas de conducta explícitas
- Utilizar instrucciones concretas, precisas y breves.
- Especificar las consecuencias de la violación de las normas y cumplirlas siempre.
-Las normas deben ser adaptables.
-Castigos de duración breve.
- Establecer hábitos regulares.
-Conviene interve
nir en los desajustes conductuales en los primeros momentos.
-Ayudarles como modelos de aprendizaje.
-En niños más mayores no es aconsejable limitar las salidas con amigos o compañeros.
-Utilice técnicas de relajación para aliviar y manejar el estrés.
-Evite “estallidos de cólera”
-Permita que su hijo asuma la responsabilidad de su conducta, aunque tenga una muy corta edad; si aprende a hacer frente a los pequeños problemas, podrá hacerle frente a los grandes problemas futuros.
-Utilice técnicas de modificación de conducta y refuerzos positivos.
-Provea al niño oportunidades para demostrar su progreso y obtener éxito.
-Procure pasar más tiempo hablando con su hijo.
-Permanezca atento a las señales de estrés; si se presentan, aliéntelo y reduzca la carga de trabajo para aliviar la presión y evitar un estallido de mala conducta.